10 rasgos detonadores de peleas conyugales

Por más que sean la pareja ideal, almas gemelas, o la una para el otro; el proceso de la convivencia puede tornarse, en algunos días, todo un desafío a la paciencia. En este artículo comparto contigo diez rasgos que debemos identificar en nosotros mismos.

Una vez identificado el rasgo detonador, debemos trabajarlo para que sea controlado y paulatinamente expulsado de nuestro carácter. Vamos con la lista de rasgos detonadores de peleas conyugales:

1. El uso de las palabras “siempre” y “nunca”, que por lo general propicia o profundiza una pelea.[1] “Tu nunca me escuchas”, “Tu siempre echándome la culpa”. Estas palabras están vinculadas con el reproche y deben de ser corregidas por completo. Los problemas de comunicación son comunes en las parejas.
2. El mal uso del dinero, ya que pone en evidencia las necesidades básicas de alimentación, techo y seguridad.[2] Están los dos extremos. Por un lado, está el cónyuge que gasta demasiado. Por otro está el cónyuge que solo asigna menos de lo mínimo para las necesidades del hogar, al punto de sin querer, propiciar que algún miembro de la familia se enferme por carencias.
3. Sara Beth Andrews propone una triada de causas más importantes de peleas conyugales: el sexo (cuándo, dónde, cómo y qué es suficiente), el dinero (quién gasta demasiado) y la limpieza (quién ensucia más, quien ordena más).[3] El tema de los roles conyugales es un detonador constante, si es que los cónyuges no se ponen de acuerdo en quién hace qué y cómo.[4]
4. Mal manejo emocional, es decir, la mala expresión de las emociones (gestos amenazadores, levantar la voz).[5] La poca destreza en manejar las crisis de la pareja, las cuales son constantes.
5. Problemas de salud mental como psicopatías,[6] que no fueron detectadas ni reconocidas antes del matrimonio.
6. La necesidad de tener la última palabra; de descalificar o hacer notar lo equivocado que está el cónyuge. Su fortaleza y valor se basa en el maltrato que recibe y la victoria conseguida por la debilidad agresiva de un cónyuge que, o escapa, o se rinde.[7]
7. La forma de reaccionar frente a un ser enfermo crónico en casa que generalmente cambia el ritmo de vida.[8]
8. Los desacuerdos por diferentes filosofías de vida en temas como religión,[9] política y cuidado del medio ambiente.
9. El poco amor y/o desaprobación para con la familia de origen del cónyuge; Rage afirma que la relación de un matrimonio joven se puede hasta deducirse por las relaciones que tenían con sus familias de origen.[10]
10. Criticas a las conductas del cónyuge, interrupciones en las conversaciones, y gritos, así como la baja frecuencia de actividades placenteras,[11] constituyen otros rasgos detonadores de peleas.

Luego de esta lista de detonadores, compartiré contigo soluciones que nos llenan de esperanza, primero porque son posibles y altamente logrables, y lo segundo, porque son gratuitas.

1. Manejar los pensamientos, las emociones y los recuerdos que son generadores de energía y salud.[12] No pienses que los cambios de carácter vendrán del aire; debemos poner de nuestra parte para manejar nuestra imaginación.
2. Desarrollar pensamientos de esperanza, los mismos que nos ayudarán a enfrentar cualquier situación adversa.
3. Lee tu Biblia, para ser transformado a la semejanza del Señor, de gloria en gloria. (Juan 5: 39, 40; 2 Corintios 3:18).
4. Relaciónate con gente que quiera ser mejor. Te invito a que visites una iglesia adventista; ingresa a http://iglesias.adventistas.org.
5. Involúcrate en actividades de ayuda al prójimo. La obra altruista o filantrópica produce tal sensación de realización que desarrollará más fácilmente pensamientos de paz y alegría.

Recuerda que con estos consejos estarás corrigiendo no a las conductas, sino a los móviles más íntimos de tu ser, los cuales, una vez reordenados, producirán conductas de amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.

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Mg. Yván Balabarca es docente de la Facultad de Teología de la Universidad Peruana Unión (UPeU), conductor del programa “Noviazgo sin límites” en la Radio Nuevo Tiempo, investigador en vida familiar y autor del site familiayfeonline.com.

 

Referencias

1. Lescault, Anthonii. Conflictos conyugales. (Digital publications Inc., 2010), 108.
2. Lescault, Anthonii. Conflictos conyugales. (Digital publications Inc., 2010), 108.
3. Andrews, Sara ieth, and James Dale. Reglas para esposas. (Barcelona: Amat Editorial, 2001), 81, 82.
4. Balabarca, Yván. Charlemos de noviazgo 2. (Lima: Ángeles Ediciones, 2014).
5. Pallarés, Miguel. Emociones y sentimientos, dónde se forman y cómo se transforman. (Valencia: Marge Books, 2010), 126.
6. Stamateas, Bernardo. Aconsejamiento pastoral. (Barcelona, España: Libros CLIE, 1995), 124.
7. Betancur, María Cecilia. Un amor que sirva o un adiós que libere: que más hacer por su relacion de pareja. (Bogotá, Colombia: PLAZA & JANES, 1999), 230.
8. Carranza, Maria Luisa. Conflictos emocionales del niño. México: Pan American Books, 1998. 64.
9. Strobel, Leslie. Sobreviviendo un yugo desigual en el matrimonio. (Miami: Editorial Vida, 2008).
10. Rage Atala, Ernesto J. La pareja: elección, problemática y desarrollo. (México, D.F.: Universidad Iberoamericana, 1996), 142.
11. Polaino Lorente, Aquilino, y Pedro Martínez Cano. La comunicación en la pareja. Errores psicológicos más frecuentes. Madrid: Rialp, 1999, 116.
12. Pallarés, Miguel. Emociones y sentimientos, dónde se forman y cómo se transforman. (Valencia: Marge Books, 2010), 129.

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