El Sueño

EL SUEÑO

Alrededor del año 600 A.C., el hombre más poderoso y más rico del mundo, Nabucodonosor, transformó Babilonia en un desarrollado imperio mundial, donde ya se hacían operaciones matemáticas con raíz cuadrada y se construían arcos de ladrillos. Babilonia quedaba, aproximadamente, a unos 100 km al sur de lo que hoy es la ciudad de Bagdad, en Irak.

La estrategia de Nabucodonosor era llevar cautivos a Babilonia, a los jóvenes más capacitados, cultos y sabios, de los países que conquistaba. Así, él transformaba esas personas de diferentes creencias religiosas en su grupo especial de consejeros. Entre los “sabios de Babilonia”, habían: magos, adivinos, astrólogos y espiritistas.

En julio de 605 A.C., Nabucodonosor cercó y dominó la ciudad de Jerusalén, y llevó del pueblo de Israel, elegidos para estudiar en la Universidad de Babilonia. Entre ellos estaba Daniel, un adolescente de 17 años (Daniel 1: 3 y 6).

EL FUTURO DEL MUNDO EN UN SUEÑO

Está escrito

Menos de dos años después de que el Rey de Babilonia conquistó a los judíos, en la primavera del 603 A.C., Dios le dio un sueño. Nabucodonosor despertó asustado y mandó llamar inmediatamente a todos los sabios de su palacio. Al entrar en su presencia, los sabios empezaron a escuchar: “He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por entender el sueño”. Daniel 2: 3.

Hasta ahí, todo bien. Aquellos hombres estaban acostumbrados a leer las manos y a consultar a los astros. Ellos decían que hablaban incluso con los muertos. Pero el rey agregó: “Sólo que tenemos un problema, no recuerdo el sueño. Díganme lo que soñé y después su interpretación”.

Los sabios y astrólogos dijeron que nunca habían recibido un pedido así. Y para lograr un acuerdo con el rey, dijeron: “Oh rey, para siempre vivas! Di el sueño a tus siervos, y te declararemos la interpretación”. Daniel 2: 4.  El rey, muy temperamental dijo: “De mi parte el asunto está decidido: Si no me dais a conocer el sueño y su interpretación, seréis descuartizados, y vuestras casas serán convertidas en ruinas”. Daniel 2: 5. Todos se erizaron porque el rey no parecía estar bromeando.

Antes de ese acontecimiento, los magos y astrólogos supuestamente conversaban con muertos y veían el futuro, impresionado a Nabucodonosor. Pero fueron obligados a reconocer la total incapacidad de ellos, de sus ídolos, filosofía y religiones. “El asunto que el rey demanda es difícil, y no hay delante del rey quien lo pueda declarar, salvo los dioses, cuya morada no está con los mortales”. Daniel 2: 11. Fue entonces que el rey declaró sentencia de muerte para todos ellos, (versículo. 12).

A pesar de que Daniel formaba parte de ese grupo de sabios, no creía en la vida después de la muerte, la astrología y la magia. Sin saber lo que estaba sucediendo, recibió en casa, la noticia de la sentencia de muerte. Y valientemente, solicitó tiempo para orar a Dios y descubrir el sueño y su interpretación.

EXISTE UN DIOS…

Después de eso: Daniel volvió a la presencia del rey y dijo: “El misterio sobre el cual el rey pregunta, ni los sabios, ni los encantadores, ni los magos, ni los adivinos lo pueden declarar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, quien revela los misterios. El ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días”. Daniel 2: 27- 28 (la mayúscula es  nuestra).

“Tú, oh rey, mirabas, y he aquí una gran estatua”. Daniel 2: 31. No tenía como mentir. En aquel momento, el mismo rey estaba testificando el poder de Dios. En cada detalle que Daniel contaba, él recordaba exactamente lo que había soñado: “La cabeza de la estatua era de oro puro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos eran de bronce,  las piernas de hierro, y los pies eran en parte de hierro y en parte de barro”. Daniel 2: 32 y 33.

En seguida, Daniel dio el significado del sueño. ¿Usted también quisere saber?

CABEZA DE ORO

“Tú, oh rey, eres rey de reyes porque el Dios de los cielos te ha dado la realeza, el poder, la fuerza y la majestad… Tú eres aquella cabeza de oro”. Daniel 2: 37 y 38.

Babilonia estaba muy bien representada por el oro. Su principal divinidad era Bel-Marduc, una imagen de oro. Con todo, el imperio babilónico no duraría para siempre. Pasarían 70 años desde el 609 A.C., hasta el 539 A.C., para ser derrotado por otro poder simbolizado por el pecho y los brazos de plata.

PECHO Y BRAZOS DE PLATA

“Después de ti surgirá otro reino, inferior al tuyo…” “Tu reino fue dividido y entregado a los Medos y los Persas”. Daniel 2: 39; 5: 28.

Como la plata es inferior al oro, el reino que siguió a Babilonia era inferior en riqueza, lujo y ostentación. Pero así como el pecho y los brazos son mayores que la cabeza, este imperio que sucedió al dominio mundial de entonces, fue mayor en extensión. Como había dos brazos en la estatua, este fue un reino compuesto de dos aliados, los medos y los persas; quienes conquistaron Babilonia en el 539 A.C.  Ciro, fue el general que comandó los ejércitos medo persas, ya estaba predicho, incluso por nombre; con 150 años de anticipación, en Isaías 44: 28 y 45:1. El imperio medo persa gobernó el mundo hasta el 331 A.C.

VIENTRE DE BRONCE

En seguida surgirá un tercer reino, reino de bronce, que gobernará toda la tierra”. (versículo 39) El vientre de bronce de la estatua representaba el dominio de Grecia, el rey de Grecia (Daniel 8: 21), a los 33 años de edad, lideró a los griegos para conquistar los medos y los persas en la batalla de Arbela, en 331 A.C. El imperio griego permaneció hasta 168 A.C.

PIERNAS DE HIERRO

“Finalmente, habrá un cuarto reino, fuerte como el hierro, pues el hierro quiebra y destruye todo; y así como el hierro despedaza todo, también él destruirá y quebrará todos los otros”. (Versículo 40). El reino que siguió a Grecia fue el poder de hierro de Roma, el cual dominó el mundo desde el 168 A.C.  En la descripción de ese cuarto poder, estaba previsto que él se levantaría “contra Jesucristo, el Príncipe de los príncipes”. (Ver Daniel 8: 25). La autoridad Romana duró hasta el quinto siglo de nuestra era, cuando las tribus bárbaras provenientes del norte invadieron Europa.

PIES Y DEDOS DE BARRO Y HIERRO

“Como viste, los pies y los dedos eran en parte de barro y en parte de hierro. Eso quiere decir que ese será un reino dividido,… también ese reino será en parte fuerte y en parte débil” (Versículos 41 y 42).

La división del imperio romano por los bárbaros ocurrió en el 476 D.C. Roma fue dividida en diez Estados separados, distintos, la misma cantidad de los dedos de los pies de la estatua. ¿No es increíble?

DIVISIONES DEL MUNDO

Estas divisiones fueron: Los francos, que formaron Francia; los anglo sajones, quienes formaron Inglaterra; los germanos que formaron Alemania; los suevos, más tarde fue Portugal; los visigodos, quienes formaron España; los burgundos, que ahora es Suecia; los lombardos que son del norte de Italia y los vándalos, hérulos y ostrogodos que, más tarde, conforme a la predicción profética de Daniel 7:8 y 24, fueron totalmente destruidos.

Los reyes procurarán unir sus reinos por medio de matrimonios. Pero como el hierro y el barro no se unen, ASÍ TAMBIEN; ESTOS REINOS NO SE UNIRÁN. Daniel 2: 43 (la mayúscula es  nuestra).

Las naciones más influyentes de Europa y del mundo de hoy, fueron predichas en este sueño espantoso. Y desde entonces nunca más se levantó otro imperio mundial. La historia registra casamientos entre familias reales. En la Primera Guerra Mundial, casi todos los reyes de Europa eran familiares. Así sobrinos, tíos y abuelos peleaban entre sí. Cayeron los reinos y la monarquía dio lugar a la república.

¡Profecía cumplida! Aquellas siete palabras, las destacadas en  Daniel 2: 43, les fueron dichas a cada supuesto conquistador de Europa en el correr de los siglos. Algunos gobernantes intentaron unir políticamente las naciones de Europa, entre ellos: Carlo Magno, Napoleón Bonaparte, Hitler. Pero no consiguieron pues la sentencia es clara y exacta. El destino de la historia está bajo el control de Dios. ¿Cómo las personas todavía pueden decir que no creen en la Biblia?

Pero no es sólo esto…

“Mientras mirabas, se desprendió una piedra, sin intervención de manos. Ella golpeó la estatua en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces se desmenuzaron también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro; y se volvieron como el tamo de las eras en verano. El viento se los llevó, y nunca más fue hallado su lugar. Y la piedra que golpeó la estatua se convirtió en una gran montaña que llenó toda la tierra”. Daniel 2: 34 y 35.

Estamos viviendo justamente en la época en que será establecido ese reino que jamás será destruido, ni será dejado a otro pueblo. Este desmenuzará y acabará con todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”.  Daniel 2: 44.

Acerca de esta piedra que destruyó la estatua, estudiaremos en el próximo capítulo.

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